La evaluación se lleva a cabo para averiguar qué saben hacer los alumnos, qué entienden y qué pueden hacer.
La evaluación es importante para monitorizar el progreso, planificar los siguientes pasos, informar sobre el aprendizaje, e involucrar a los alumnos, a los docentes y a las familias en el proceso de aprendizaje.
Evaluamos el aprendizaje, que se han alcanzado los objetivos de aprendizaje.
En evaluación, los objetivos de aprendizaje se convierten en criterios de evaluación.
Cuando redactamos criterios de evaluación, ¡debemos asegurarnos de que son SMART!
ACTIVIDAD DE REFLEXIÓN:
Piensa en una actividad de evaluación y escribe 2 criterios de evaluación para ella.
Ahora, revísalos.
¿Son criterios SMART? ¿Por qué?
Con finalidad diagnóstica, para evaluar el panorama actual en un momento dado.
Con finalidad sumativa, para evaluar los resultados.
Con finalidad formativa, para evaluar el progreso.
Evaluación inicial: al principio de un proceso (año escolar, una unidad, un proyecto, un trimestre...).
Evaluación continua: durante todo el proceso.
Evaluación final: al final de un proceso (año escolar, una unidad, un proyecto, un trimestre...).
Todo el mundo está implicado en el proceso de evaluación, todo el mundo puede contribuir a la evaluación, por lo que todo el mundo puede evaluar.
Podrían ser profesores, alumnos, miembros de la comunidad educativa.
Métodos de evaluación: los usamos para recoger evidencias de aprendizaje de los alumnos. Por ejemplo: ensayos, portafolios de aprendizaje, presentaciones orales, creaciones audiovisuales, proyectos de campo o de aprendizaje-servicio, pruebas, exámenes, cuestionarios...
Instrumentos de evaluación: los usamos para aplicar criterios de evaluación a las pruebas recogidas por los distintos métodos.